jueves, septiembre 18, 2014

EN BUSCA DE LA IDENTIDAD EXTRAVIADA, TEXTO PARA EL FANZINE DE LA PELÍCULA LOS HONGOS


Hace alguna semanas Oscar Ruiz Navia, me escribió para proponerme que le ayudara con el contenido de un fanzine que estaba produciendo para su película Los Hongos, que se estrena por estos días en Colombia y que ha sido galardonada en Europa; después de pensarlo decidí colaborar y esto fue lo que salió... lxs que son de Cali, espero que me cuenten lo que sienten al leerlo. Que disfruten! 



En busca de la identidad extraviada


¿Existe una identidad Caleña? ¿Qué significado tiene ser caleño? ¿El mestizaje étnico y cultural con el cual hemos crecido los que nacemos en Cali es un símbolo de identidad? ¿Ser caleño es sólo bailar salsa, tener un cuerpazo 90-60-90, fumar marihuana y ser muy alegre y abierto?¿Estamos condenados los caleños a tener como único referente de identidad cultural (¿caleña?) a Andrés Caicedo y su Que viva la música?

Estas y otras preguntas alrededor del tema de la identidad me rondan la cabeza desde hace mucho tiempo y no solamente cuando pienso en las personas que nacemos en Cali, sino también en Colombia; hace ya bastante tiempo es un tema sociológico, histórico, sociocultural, antropológico y hasta económico, saber si tenemos una identidad, la estamos construyendo o la copiamos de otras culturas.

Muchos teóricos anunciaron el fin de los nacionalismos – y de las identidades nacionales y hasta locales- cuando la globalización neoliberal empezó a homogeneizar algunos aspectos de la cultura de masas: los formatos de programas de televisión como las telenovelas y los realitis, las cadenas de comida rápida, el cine, la música pop y la ropa; pero, por otro lado, esa misma globalización ha permitido el resurgimiento de identidades locales que pretenden resistir a la homogeneización de la globalización con características propias y casi únicas de una región, ciudad y/o ciudad-región especifica, a través del idioma, la comida, música y bailes folclóricos y hasta la misma geografía.

Ahora, la cuestión es poder diferenciar todo lo que nos venden por televisión, cine y radio y que a veces creemos propio, de lo verdaderamente autóctono que puede ayudar en algún momento ha construir y afirmar una identidad que nos haga sentir únicos y orgullosos. No es fácil para ninguno, pero sobre todo no lo es para las nuevas generaciones que están más expuestas a todo el bombardeo de información generado por y a través de las nuevas tecnologías, para ellos, el construir una identidad caleña será mucho más complicado y en algún momento puede que no lo crean necesario. Efectos de la globalización y la vida online donde se pueden sentir seguros pero extraviados.

Siendo realista, existen muchas cosas en contra a la hora de poder iniciar o continuar la construcción de una identidad caleña, -que no sé en que etapa esta. Si el discurso de Patria emitido hasta la saciedad los últimos 12 años en Colombia no logró afianzar una identidad colombiana, qué se puede esperar cuando se piensa en una identidad caleña, que ni siquiera es incentivada por las instituciones públicas de la ciudad y lo peor, cuando intentan hacerlo solo caen en estereotipos construidos muchas veces con retazos de visiones subjetivas que solo profundizan en aspectos negativos. En fin, creo que la construcción de una identidad caleña no se le debe dejar a esas instituciones, ni públicas ni privadas con animo de lucro, creo que debe surgir de las entrañas de la gente, sin importar su raza o condición social, pero sobre todo, debe estar apoyada en la cultura, provenga ésta de lo popular, lo burgués o lo elitista.

Aunque la cultura en Cali ya ha generado algunos productos que pueden ser señalados como identitarios, como bailar salsa, el grupo Niche, Guayacan, Asilo 38, Zona Marginal, Andrés Caicedo y su obra, es necesario crear más para consolidar una identidad propia y diferenciada de la vallecaucana y de la colombiana – si es que la hay. Para esto es prioritario incentivar desde la escuela, el hogar, la universidad, los parches y los entes culturales la generación de productos que hablen de Cali, de su gente, de su día y de su noche, de sus problemas, de su historia buena y mala, de sus barrios y sus historias, de sus personajes típicos pasados y presentes, de su patrimonio material e inmaterial, de Pance y lo que significa para los caleños. Para que todo esto suceda hay que emocionar a los niños y a las niñas, a los adolescentes y los jóvenes con el cine, la literatura, la poesía, la crónica, el periodismo, la música, el graffiti, la política, los libros, los fanzines... La cultura y sus productos son la única forma de crear una historia propia, contarla y preservarla. El día que tengamos en nuestras manos libros de diversos autores hablando de Cali, varias películas en los teatros mostrando la diversidad y el mestizaje tanto étnico como cultural de la ciudad, cuando todos los parches que recorren la urbe se atrevan a contar lo que hacen por medio de fanzines o de documentales proyectados en las esquinas de sus barrios y cuando los y las caleñas se crean el cuento de que son una cultura y una ciudad única, extraordinaria y que lo que sucede en ella es igual o más importante de lo que pasa en New York, Barcelona o Buenos Aires, ese día habrá nacido definitivamente una identidad caleña.

Pienso que ya estamos comenzando a lograr algo de eso. Existen varios grupos de música contemporáneos que son identificados con la ciudad; en Colombia se habla otra vez del cine hecho en Cali; en Bogotá, Medellin, Manizales y Barranquilla los fanzines y publicaciones hechos en Cali tienen un sello y unas características particulares que los diferencia y en Latinoamérica y el resto del mundo muchas personas viajan hacia la ciudad en busca de una fiesta que tiene sus raíces en el Pacífico, pero que se celebra en Cali (Festival de música del Pacífico Petronio Álvarez).

No hay que bajar la guardia, hay que meter el acelerador y aprovechar esta ola que recorre la ciudad, el país y el continente para terminar de afianzar la construcción de una identidad netamente caleña, si aprovechamos esto, dentro de poco podremos decir con mucho más orgullo y alegría: yo soy de Cali ve!

Marcelo Arroyave.

2 comentarios:

  1. ¡Que buen texto muy estimulante!
    Esa preguntas, esas inquietudes, muy necesarias para todas las regiones de este país. Un saludo desde Manizales.
    P.D: Como nos podríamos comunicar con Harold, el que aparece en el trailer de la película? Gracias por el dato.

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  2. bom dia
    wintermute!!!!
    aguante los hongos
    permitió
    que desde el fanzine
    y el street art
    la cofradía graffikoliterariovisual
    de la estación comunicacional sursystem
    sigamos inoculando
    el virus
    de la comunicación alternativa
    saludos
    zudacallejeros
    donde te encontrés !!!!
    babylon must fall

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